Lo que no viaja
La capa de ejecución que falta en el stack digital de la fabricación farmacéutica y biotecnológica.
Una transferencia de tecnología se ha hecho según el libro. El centro receptor tiene la descripción del proceso, los registros de lote, los métodos validados y un protocolo de transferencia firmado por ambas partes. Aun así, el primer lote de ingeniería sale fuera de especificación. Tras dos semanas de investigación, la respuesta llega en una llamada con alguien del centro emisor: cómo se gestiona un paso de espera concreto, una señal visual que indica a un operario con experiencia que el cultivo está listo, un ajuste tan habitual que a nadie se le ocurrió escribirlo.
Quien haya trabajado en fabricación farmacéutica o biotecnológica reconocerá alguna versión de esta historia. No es falta de rigor. Es una propiedad del propio conocimiento.
En los años setenta, el sociólogo Harry Collins siguió a varios laboratorios que intentaban construir un nuevo tipo de láser, el láser TEA.1 Los grupos que trabajaron solo con publicaciones y descripciones escritas no lo consiguieron. Los que lo lograron habían pasado tiempo con alguien que ya había construido uno. Unos años antes, Michael Polanyi había resumido la idea de fondo: «sabemos más de lo que podemos decir».2 Medio siglo después, los sistemas digitales de la industria siguen construidos casi por completo sobre lo que se puede decir.
1La brecha está en la ejecución, no en la documentación
La fabricación regulada funciona con documentos, y con razón. SOPs, registros maestros de lote, métodos validados y paquetes de transferencia definen lo que debe ocurrir, y el sistema de calidad se asegura de que se compruebe. Pero cualquier operario, analista o ingeniero de MSAT con experiencia sabe que ejecutar un proceso crítico también depende de cosas que esos documentos describen solo en parte: las condiciones en que un paso se comporta de otra manera, las excepciones que ha aprendido a reconocer, las decisiones que toma muchas veces en cada turno y los pequeños ajustes que mantienen el proceso dentro de su ventana.
Ese conocimiento no falta porque alguien olvidara escribirlo. Buena parte es difícil de poner en palabras, y la mayoría solo aparece mientras se hace el trabajo. Vive en las personas, se transmite de maestro a aprendiz y se va cuando ellas se van.
Dónde se vuelve caro
Transferencia de tecnología. McKinsey ha estimado que las transferencias de formas estériles duran entre 18 y más de 30 meses, y que una transferencia media requiere entre seis y nueve equivalentes a tiempo completo de una docena de disciplinas, a lo largo de cientos de actividades.3 El mismo análisis sostiene que las mejores se completan en ocho a once meses. A nuestro juicio, buena parte de esa diferencia depende de lo bien que el conocimiento del proceso circula entre personas y centros.
Desviaciones y lotes fallidos. Una encuesta de BioPlan muy citada concluyó que las plantas de biofabricación sufrían, de media, un lote fallido cada 40,6 semanas.4 Los datos son de 2008, pero la cifra se sigue citando hoy. Análisis recientes vinculan en torno a la mitad o más de las desviaciones GMP a factores humanos o a debilidades del diseño operativo, y señalan que las carencias de formación explican solo una minoría; el grueso se debe a la sobrecarga cognitiva, las instrucciones poco claras y la complejidad de los procedimientos.5
Incorporación y cualificación. Operarios y analistas se siguen cualificando sobre todo con formación de «leído y entendido» seguida de práctica supervisada, un enfoque cuyos límites están bien documentados: sin práctica, el conocimiento se degrada deprisa.5 Cada nueva incorporación, cambio de turno o ampliación de planta vuelve a recurrir a los mismos pocos expertos.
No son problemas distintos. Son la misma brecha vista en distintos momentos de la vida de un proceso: la distancia entre cómo está documentado y cómo se ejecuta de verdad.
2Por qué ahora tiene solución
El conocimiento tácito se reconoce como problema desde hace décadas. Lo que ha cambiado es que ahora se cumplen varias condiciones a la vez.
Capturar se ha vuelto viable
Hasta hace poco, convertir la práctica experta en algo reutilizable exigía pedir a un experto muy ocupado que se sentara a escribirla. Los modelos de IA multimodal ya pueden interpretar una ejecución combinando vídeo, voz, documentos y datos de instrumentos. El experto no desaparece del proceso, pero su papel cambia: pasa de autor de documentación a revisor de lo observado.
La guía puede llegar al punto de trabajo
Tabletas, gafas inteligentes y dispositivos de realidad mixta están entrando en laboratorios y zonas de producción, y la realidad mixta resuelve muchos de los problemas ergonómicos que frenaron los pilotos de realidad virtual. El hardware de grado GMP todavía no es estándar, y en entornos regulados importa más el software que genera registros conformes que el dispositivo.5
La regulación empieza a ocuparse de la IA
En 2025 la Comisión Europea abrió una consulta sobre la revisión del Capítulo 4 y del Anexo 11 de las normas de GMP de la UE y sobre un nuevo Anexo 22 dedicado a la inteligencia artificial.6 Hoy los reguladores prefieren modelos «congelados» una vez validados, con mecanismos como los planes de control de cambios predeterminados como vía hacia modelos que puedan evolucionar de forma segura.7 Las expectativas de integridad de datos de ALCOA+ siguen siendo el mínimo para cualquier registro que produzca un sistema.8 La dirección es clara: la IA entrará en los entornos GMP con supervisión humana y explicabilidad como condiciones, no como añadidos.
El stack digital madura sin su capa humana
Los sistemas de ejecución de fabricación, los LIMS, los modelos de proceso y los gemelos digitales describen el proceso cada año mejor. La reflexión de la industria sobre la fabricación autónoma, la de «luces apagadas», depende ya explícitamente de sincronizar personas, robots y agentes de software.7 Y cada vez se entiende mejor que el valor del dato de proceso depende del contexto capturado con él, en origen.9 El contexto de la ejecución humana es la parte de ese cuadro que nadie está capturando todavía.
3Estado del arte: un mapa, no un ranking
Varias familias de herramientas abordan ya partes de este problema, y cada una hace bien aquello para lo que se diseñó. Ver qué representa cada una, y qué deja fuera, muestra dónde está la brecha.
| Enfoque | Qué representa bien | Qué queda fuera |
|---|---|---|
| Sistemas de ejecución de fabricación y registros electrónicos de lote | La receta y el registro de la ejecución contra ella | Por qué el operario actuó como actuó; las excepciones que reconoce |
| LIMS, cuadernos electrónicos y gestión de datos científicos | Datos analíticos y experimentales | Cómo se ejecuta de verdad un método en manos de cada analista |
| Modelos de proceso y gemelos digitales | La relación entre parámetros de proceso y resultados | Las intervenciones humanas que no se registran como parámetros |
| Plataformas de connected worker e instrucciones de trabajo digitales | Instrucciones digitales y formación en planta | El juicio experto convertido en conocimiento estructurado y reutilizable |
| SOPs en vídeo con verificación de pasos por IA | Demostraciones de expertos, pasos guiados y comprobaciones contra ellos | Condiciones, excepciones y decisiones como conocimiento reutilizable más allá del vídeo |
| Formación inmersiva (XR) | Ensayar eventos raros y cualificar sin consumir lotes | El contenido se sigue escribiendo en gran parte a mano a partir del SOP |
| Observabilidad de laboratorio para investigación | Un registro detallado de cómo se ejecutan los experimentos | Pensada para investigación e IA física más que para operaciones GMP |
De aquí salen dos observaciones. La primera: la brecha no es una función que le falte a uno de estos sistemas; es una capa que falta entre ellos. La segunda: a medida que la IA abarata la producción de contenido, el valor duradero tenderá a estar en la capa que aloja, versiona, valida y gobierna el conocimiento operativo, más que en el contenido mismo, como apunta HINA Bioventures a propósito de la formación inmersiva.5
4Qué se abre
Si la unidad de trabajo deja de ser el documento y pasa a ser la ejecución verificada, el conocimiento operativo puede representarse como un modelo: las acciones de un procedimiento, los estados y condiciones que importan, las excepciones que reconocen los expertos, las decisiones que toman y la evidencia que deja cada ejecución. Los expertos revisan y aprueban ese modelo en lugar de escribirlo desde cero.
Ese mismo modelo sirve entonces para fines que hoy se resuelven por separado:
- Transferencia de tecnología. El centro receptor recibe, junto a los documentos, las condiciones, excepciones y decisiones que no viajan con el paquete de transferencia.
- Incorporación y cualificación. La competencia se construye y se mide sobre ejecuciones reales, no sobre asistencias y firmas.
- Troubleshooting y desviaciones. Lo que ya sabe alguien de otro turno está disponible cuando surge el problema, y las investigaciones parten de lo que ocurrió de verdad.
- Procedimientos complejos. Los pasos con más variabilidad o riesgo se guían en contexto, con evidencia de cada ejecución.
Más adelante, la misma representación puede alimentar el resto del stack digital: el análisis de desviaciones con una persona en el bucle, que ya se considera de riesgo relativamente bajo;7 formación inmersiva generada a partir de ejecuciones reales en lugar de escrita a mano; modelos de proceso enriquecidos con contexto humano; y, con el tiempo, la coordinación de personas, robots y agentes de software que exigirá la fabricación autónoma. Es el paso del conocimiento tácito al explícito que Nonaka y Takeuchi describieron hace tres décadas,10 con una diferencia: buena parte de la conversión la pueden hacer ya las máquinas, y validarla los expertos.
5Preguntas abiertas
Un relato honesto de este campo tiene que incluir lo que aún no está resuelto. Estas son las preguntas que estamos trabajando con las personas que usarían un sistema así.
- Validación. ¿Qué puede aportar valor fuera del registro GMP, y cuál es el camino hacia un uso validado a medida que se concretan las reglas para la IA en GMP? La supervisión humana y los modelos congelados son el primer paso obvio, pero no el último.
- Propiedad del conocimiento operativo. Cuando se captura en un CDMO conocimiento sobre el proceso de un cliente, ¿de quién es y quién puede reutilizarlo? La misma pregunta se plantea ya sobre el dato de proceso en general,9 y la respuesta condicionará cómo se adoptan estos sistemas.
- Grabar a personas trabajando. Capturar la ejecución implica observar a operarios y analistas. En Europa eso plantea cuestiones de protección de datos y de representación de los trabajadores que hay que diseñar desde el principio, junto con la confianza de las personas observadas.
- Explicabilidad. Cada recomendación o comprobación debe poder trazarse hasta la evidencia que la respalda. Es una expectativa regulatoria y una condición para que los expertos acepten el sistema.
- Medir el valor. La duración de la transferencia, el tiempo para cualificar a un operario y la tasa de desviaciones son medidas naturales, pero necesitan líneas base que muchos centros todavía no recogen.
6Qué estamos construyendo
Opmetis está desarrollando un sistema de inteligencia operativa para entornos regulados de fabricación y laboratorio. Usa IA multimodal y conocimiento operativo estructurado para capturar la experiencia tácita de personas, documentos y flujos de trabajo, convertirla en conocimiento procedimental reutilizable y ofrecer guía contextual y trazabilidad durante la ejecución.
Buscamos design partners entre CDMOs, fabricantes farmacéuticos y biotecnológicos y laboratorios, para co-definir y validar casos de uso en transferencia de tecnología, incorporación, troubleshooting y ejecución de procedimientos complejos. En esta fase colaboramos mediante proyectos de discovery, pruebas de concepto y pilotos. Si la brecha que describimos os resulta familiar, nos encantará hablar.
Referencias
- Collins, H. M. (1974). The TEA set: tacit knowledge and scientific networks. Science Studies, 4(2), 165–185.
- Polanyi, M. (1966). The Tacit Dimension. Doubleday.
- O’Sullivan, C., Rutten, P. & Schatz, C. (2020). Why tech transfer may be critical to beating COVID-19. McKinsey & Company. mckinsey.com
- Langer, E. S. (2008). Biotech facilities average a batch failure every 40.6 weeks. BioProcess International. bioprocessintl.com
- HINA Bioventures (2026). Seeing is Believing: VR, MR, AR and the Future of Biomanufacturing. HINA Insights. hinabioventures.com
- European Commission (2025). Stakeholders’ consultation on EudraLex Volume 4, Good Manufacturing Practice guidelines: Chapter 4, Annex 11 and new Annex 22. health.ec.europa.eu
- HINA Bioventures (2026). Beyond the Golden Batch: BioPharma’s Road to Lights-Out Manufacturing. HINA Insights. hinabioventures.com
- Medicines and Healthcare products Regulatory Agency (2018). Guidance on GxP data integrity. gov.uk
- HINA Bioventures (2026). Bioprocessing data as an asset: implications for data capture, retrieval & sharing. HINA Insights. hinabioventures.com
- Nonaka, I. & Takeuchi, H. (1995). The Knowledge-Creating Company. Oxford University Press.